No puedo no encuadernar

Ya han pasado varias semanas desde que empezó este confinamiento. El viernes 13 de marzo eche la persiana de mi taller sin saber cuando lo podría volver a abrir. En ese momento lo responsable era quedarme en casa. Así que cogí mi agenda y me preparé un calendario para poner en marcha la tienda online. Confieso que no pude cumplir muy bien con el calendario, me ha resultado mucho más difícil de lo que imaginaba. Después de varias semanas y muchos dolores de cabeza el objetivo esta cumplido. Aunque todavía le faltan algunos flecos para que sea perfecta, me gusta el resultado y funciona bien.

Ahora que la tienda online no absorbe todo mi tiempo es cuando he empezado a sentir una especie de “mono” por mi querido taller y todos mis papeles e hilos. Así que he vuelto a ir al taller por las mañanas. Obviamente guardo todas precauciones necesarias y trabajo a puerta cerrada. No lo he podido evitar, necesito coser, necesito encuadernar, necesito crear y crear. Esta en mi adn y eso siempre será así.

No os voy a engañar, el futuro del taller es incierto, como el de tantos y tantos pequeños artistas y comercios. Cuando decidí apartarme de mi carrera profesional para hacer de mi pasión mi profesión, sabia que existían riesgos, que podía no salir bien. Lo que no imaginaba, como nadie podía imaginar, era esta situación.

A partir de ahora las decisiones las tomo día a día, sin dejar de hacer lo que verdaderamente me hace feliz. Aunque en el futuro Ilílica tenga que ser una actriz secundaria en mi vida, siempre formará parte de mi película.

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